— The Last Psychiatrist
(Source: thelastpsychiatrist.com)
— The Last Psychiatrist
(Source: thelastpsychiatrist.com)
Dice Gregory Hays en la introducción de Meditaciones:
“[…]man is like a dog tied to a moving wagon. If the dog refuses to run along with the wagon he will be dragged by it, yet the choice remains his: to run or to be dragged.”
Por más que lo releía no podía asimilar esto, yo razonaba:
El perro podría decir “Ok, yo sabré si corro o me dejo arrastrar por el vagón, pero… ¿y si el vagón no va hacia donde yo quiero ir?”
Me tomó algo de tiempo entender esto (darse tiempo para interpretar lo leído es tan importante como darse tiempo para leer), porque pienso que un cisne negro es suficiente para tumbar de bruces al determinismo. Pero según yo, esto no se trata de determinismo, así lo veo:
Nacemos con alternativas y opciones limitadas, no debemos tratar de convertirnos en la idea que tenemos de nosotros, sino averiguar qué somos. Hecho esto, podemos serlo o rehusarnos, como el perro amarrado al vagón.
Lo que más me gusta de Meditaciones es que Marco Aurelio no lo escribió con la intención de publicarlo. No estaba tratando de escribir un libro de autoayuda o de cómo vivir, y no estaba tratando de lucirse o presumir; nomás estaba escribiendo sus pensamientos y métodos privados y su propio enfoque hacia la vida. Así es como sabes que él realmente practicaba lo que predicaba. Mucha gente puede vanagloriarse de ser contemplativa e introspectiva y justa y sabia si tienen una audiencia, pero Marco Aurelio lo hizo en la privacidad de su diario.
— Anaïs Nin, The Diary of Anaïs Nin, Vol. 1: 1931-1934
Me sorprende lo poco que necesito para vivir; y vivir bien. Me refiero a lo necesario estrictamente, no a lo que quiero–porque quiero una casa de 350m2, cambiar de auto de agencia cada 3-5 años, seguro de gastos médicos mayores y menores, y muchas otras cosas.
Siento que las cosas brillosas no son tan divertidas después que las obtienes, ni tan útiles; aunque ofrezcan algo de valor. A mí un smartphone, por ejemplo, me proporciona valor, y podría poner un iPad o un Kindle a buen uso. Y seríaun poco más feliz con ellos que sin ellos, pero no tanto. En serio, ésta gráfica no cambia mucho.
Aún así, las cosas brillosas me causan un gran sesgo cognitivo; me encuentro buscando excusas para justificarlas, todo análisis me parece trivial.
Gran parte de la vida se nos vuelca matando el tiempo con cosas brillosas que no agregan valor. No puedo pelear contra eso, eso lo entiendo, y entiendo cómo me afecta. Debo resignarme a realizar mis razonamientos apartado de ellas.
Cuenta tus bendiciones.